Hablar de Leopoldo López Forastier es, siempre, un placer. Hacerlo desde las páginas del prólogo de una obra que pone en valor su trayectoria como intelectual brillante, como profesional comprometido con los Derechos Humanos y como militante popular, es toda una responsabilidad. En primer lugar, porque el Lic. Juan Carlos Aguilar, el autor de este libro, realizó una precisa síntesis sobre la vida, el pensamiento y el accionar de Leopoldo y, con ello, nos ha dejado poco espacio para aportar algo novedoso o diferencial en estas líneas preliminares. En segundo plano, porque estamos ante una de las figuras centrales del pasado provincial, frente a la cual no tenemos más opciones que opinar con seriedad y criterio.

Historias de vida: mujeres en situación de (dis)capacidad
Sostiene Rosa Vázquez Recio que “dar la voz” a alguien puede quedar reducido a un acto de solidaridad o caridad y convertirse, incluso, en una


